LO SENSIBLE EN DISPUTA: ARTE, ESTÉTICAS Y MEMORIAS DE LA VIOLENCIA EN LAS AMÉRICAS
Las guerras, las dictaduras y las violencias del presente no solo se libran en el terreno de las armas o las leyes: también se disputan en el campo de lo sensible, en aquello que una sociedad puede ver, oír, nombrar y sentir. El arte interviene precisamente allí. Este simposio, inscrito en el área de Arte y Estética y en diálogo con los estudios de género y el campo de los derechos humanos, examina cómo las prácticas artísticas y estéticas elaboran las memorias de la violencia y contribuyen a imaginar y construir culturas de paz en las Américas.
Partimos de que lo estético es político. Las imágenes, los sonidos, los gestos y los cuerpos puestos en escena no ilustran la memoria: la producen. Un mural, una performance, una canción, un bordado colectivo o una galería de rostros ausentes no representan pasivamente lo ocurrido, sino que reorganizan lo que puede percibirse, habilitan escuchas antes negadas y convocan a públicos heterogéneos en torno a demandas de verdad, justicia y reparación. Frente al miedo, el silenciamiento y el olvido administrado por el neoliberalismo, estas prácticas sostienen el duelo, activan afectos compartidos e instalan nuevos «modos de mirar» la violencia y la desigualdad.
La perspectiva de género organiza esta indagación. Los cuerpos –sexuados, racializados, feminizados– son a la vez blanco de la violencia y superficie de inscripción de la memoria y la resistencia. Nos interesan las estéticas producidas por mujeres y disidencias sexuales, las gramáticas afectivas del cuidado, el dolor y la rabia, y la manera en que el arte visibiliza violencias de género históricamente silenciadas y sostiene agencias colectivas frente a ellas, desde los feminismos críticos y decoloniales del Sur global.
El simposio convoca contribuciones interdisciplinarias en torno a cuatro ejes: (1) dispositivos estéticos y memoriales –visuales, performáticos, audiovisuales, sonoros, textiles– y su potencia afectiva frente a la violencia; (2) cuerpos, afectos y estéticas feministas: prácticas que disputan las violencias de género y tejen redes de cuidado y reparación; (3) archivo, arte y denuncia: obras y activismos que documentan, exhiben y transmiten experiencias de violencia política, exilio y desaparición; y (4) estéticas de la calle: intervenciones artísticas en protestas, estallidos y movilizaciones recientes, donde performances, imágenes y símbolos reconfiguran el espacio público.
Dos preocupaciones atraviesan el conjunto: metodologías colaborativas y participativas –incluido el uso de dispositivos artísticos en la investigación social y en el trabajo con comunidades– y una ética situada, sensible a los contextos y respetuosa de los saberes y las memorias comunitarias, en clave de derechos humanos.
Convocamos a investigadoras e investigadores, artistas, curadoras, docentes y gestores culturales a examinar cómo el arte transforma la experiencia del conflicto en materia sensible y, al hacerlo, abre caminos hacia la reparación, la convivencia y la paz en las Américas.
