INNOVACIÓN PÚBLICA, SOCIAL Y SOLIDARIA EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: EVALUANDO LA COLABORACIÓN MULTIACTOR EN MATERIA DE DESARROLLO TERRITORIAL
Crecimiento y desarrollo sostenible solo son posibles si se logran cambios en la sociedad a partir de la innovación y el conocimiento (Medina, 2020). Esas parecen ser las palabras clave que enarbolan instituciones como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo – OCDE, cuando se refieren al logro de la modernización y el bienestar de los países emergentes en esta centuria (DNP, 2021). Sin embargo, la crisis COVID-19 puso al descubierto las debilidades endémicas de un contrato social fracturado que necesita una reforma de fondo. La desigualdad es obstinadamente alta en América Latina y el Caribe (ALC), manifestándose en diversos aspectos de la vida: desde la desigualdad de oportunidades en el acceso a la justicia, los servicios sanitarios o la educación de alta calidad, hasta las enormes disparidades en la capacidad de las familias para hacer frente a los desastres y demás choques exógenos. En este punto del análisis, se podría pensar que los pocos avances en cierre de brechas y búsqueda del desarrollo territorial, se derivan de serias limitaciones a nivel de gobierno y políticas públicas, y en efecto, las políticas redistributivas de los países de la región reducen la desigualdad en menos de un 5%, mientras que el mundo industrializado lo hace en un 38% (Busso & Messina, 2020).
En contraste, desde hace dos décadas en el mundo se viene trabajando en materia de gestión e innovación de políticas en el ámbito privado y estatal (European Commission & Eurostat, 2005). En términos generales, la innovación ha ganado un terreno importante, coincidiendo con tres grandes transformaciones. En primer lugar, en la concepción del Estado, lo que significa que el sector público contemporáneo enfrenta un creciente número de tareas adicionales a razón de los nuevos retos de desarrollo; modificaciones en sus funciones entre ellas la eficiente gestión de sus propias empresas; posee limitados recursos por la vía del recaudo directo; experimenta una generalizada imagen negativa asociada a las menor eficiencia y efectividad, y alta corrupción(Schröder, 2014). En segundo término, también se han dado transformaciones en el mercado, catapultando a la responsabilidad social empresarial (RSE) como estrategia de competitividad de las firmas ante el agotamiento de los mercados tradicionales. Y finalmente, en la sociedad misma, dado el creciente número de actores y de sus ámbitos de acción (Morales, 2009).
Sin embargo, a pesar que las contribuciones del paradigma de la innovación involucrando los actores públicos, privados y comunitarios, persisten interrogantes como los siguientes: ¿Ha contribuido la innovación pública al aumento observado de la desigualdad?, De otro lado, ¿el relacionamiento público-privado como una tipología de innovación social ha permitido avanzar en el diseño e implementación de soluciones colaborativas para un mayor desarrollo en las dimensiones provistas por el desarrollo sostenible y a escala territorial? Y finalmente, si frente los incentivos anómalos presentes en las esferas pública y privada, ¿qué innovaciones colaborativas provenientes del tercer sector o de la economía solidaria han promovido la democracia económica y el acceso más equitativo a bienes públicos locales?
El Simposio reconoce una hibridación entre innovación en el sector público con innovaciones provenientes de lo no estatal (ámbito social, solidario y comunitario); además, que todas las innovaciones están condicionada por distintos factores de entorno o contexto; finalmente, se consideran relevante la existencia de reglas de juego (instituciones) tanto formales como no formales, y sus distintos grados de madurez.
