DISCURSO Y POLÍTICA: EL DISCURSO EXACERBADO Y SU CRÍTICA A LA DEMOCRACIA
Desde una concepción discursiva y pragmática del lenguaje, a saber, de que las palabras son también actos (Wittgenstein, 2009, §546) y que, por lo mismo, dominar un lenguaje es dominar una técnica (Wittgenstein, 2009, §199) y inserirla en una racionalidad comunicativa (Habermas, 1981, 1989) el simposio busca desde sus inicios resaltar la inexorable relación entre el lenguaje y la acción, resaltando la fuerza de las creencias y los imaginarios discursivos (Charaudeau, 2006) en la conformación de las instituciones. Dicha concepción requiere asumir las prácticas políticas desde sus diferentes compromisos discursivos, que conllevan fuertes implicaciones en la construcción de instituciones públicas. Desde esta concepción discursiva y pragmática, buscamos entender el funcionamiento y la función del lenguaje político en la construcción de la realidad social (Searle 1995|2009). De este modo, la comunicación, la deliberación de las ideas en un espacio público, ha sido el baluarte de la defensa democrática. Esta deliberación ha tenido éxito en la defensa de los valores pluralistas en la medida en que ha estado concentrada por representantes formalmente reconocidos en los espacios de participación pública. La explosión contemporánea de los medios de comunicación ha dinamitado el intermediario y ha establecido un canal directo entre los tomadores de decisiones y su electorado, creando profundos problemas en términos de la representatividad que diversas posiciones tengan dentro de la deliberación: se impone quien hable con mayor fuerza. Este proceder del discurso contemporáneo, exacerbado por la polarización y el relativismo, articulará las discusiones de este panel que busca indagar sobre las expresiones discursivas, las prácticas de la política de oficio, y la creación de agendas llenas de falsas promesas populistas en los sistemas políticos personalistas contemporáneos.
