CATOLICISMO Y POLÍTICA EN EL SIGLO XXI EN AMÉRICA LATINA
El siglo XXI ha traído vertiginosos cambios en la relación entre religión y política en América Latina. El proceso de laicización que tuvo el nuevo constitucionalismo surgido tras la democratización a finales del siglo pasado estuvo acompañado por un descenso en las cifras demográficas de quienes se consideraban católicos en la región. Sin embargo, y aunque progresivamente la institución fue perdiendo su lugar protagónico no desapareció de la escena pública. Su voz se igualó a la de otras actores que en otrora habían estado a su retaguardia. Procesos eclesiales como la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe (2007) no tuvo la preponderancia política de Medellín (1968) o Puebla (1978) pero si permitió que las agendas latinoamericanas fueran discutidas a la luz de los cirios y las sotanas. Nuevos liderazgos eclesiales surgieron o reaparecieron el a escena como fue el caso del Arzobispo Metropolitano de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio. El ascenso de este devenido en Francisco en abril de 2013 volvió a poner la atención del mundo católico en América Latina precisamente en simultaneo con el final del auge de los precios de los minerales y las materias primas, así como con el ocaso de la denominada marea rosa, ese auge de gobiernos de izquierda cuyo precursor fue Hugo Chávez.
¿Cómo se han modificado las relaciones entre los Estados, los movimientos sociales y la Iglesia Católica durante este primer cuarto de siglo? ¿Cuáles han sido los patrones de relacionamiento de los movimientos eclesiales y las estructuras de la iglesia católica con estos Estados que si bien se han devenido en laicos aún mantienen una fuerte tradición cristiano-católica? ¿Qué tanto influyó el papado de Francisco en dichas reconfiguraciones?
