LA FORMACIÓN EN URBANISMO Y PLANEACIÓN DESDE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
En América Latina y el Caribe, las ciudades se planifican desde antes de que exista un programa académico que lleve ese nombre. La práctica profesional antecede al currículo: el urbanista se forma en la intersección de disciplinas, donde la norma y la informalidad, lo académico y lo comunitario, dialogan permanentemente.
Existe una asimetría significativa entre la producción investigativa sobre el urbanismo latinoamericano y la que existe sobre su enseñanza. Esta brecha resulta relevante cuando la región enfrenta demandas que desbordan los marcos curriculares heredados. Los marcos globales de competencias fueron construidos desde contextos específicos, y las operacionalizaciones que los programas latinoamericanos han desarrollado –desde la informalidad estructural, la participación ciudadana como mandato constitucional, las epistemologías plurales como método técnico legítimo– tienen un lugar propio en el diálogo internacional.
Pensar esa formación exige volver a tres preguntas poco resueltas: qué tipo de profesional se quiere formar, qué cualidades debería tener, y cómo aprende. Este simposio entiende la formación no como transmisión de un saber estable, sino como innovación permanente sobre una tradición que se revisa a sí misma.
Eje 1. La pregunta por el perfil: la formación contemporánea desde los desafíos urbanos de América Latina.
Todo currículo responde, explícita o implícitamente, a una idea de para qué ciudad y para qué sociedad se forma un profesional. La investigación comparada ha identificado competencias que los programas latinoamericanos han desarrollado con rigor y que los marcos globales aún no nombran con precisión: planificar con la informalidad y no contra ella; dominar instrumentos redistributivos del suelo; mediar en procesos participativos bajo conflicto y desigualdad estructural; integrar saberes indígenas, afrodescendientes y populares como método técnico legítimo; navegar institucionalidades de capacidad estatal variable; planificar en territorios de posconflicto y desplazamiento forzado; y leer críticamente los modelos urbanos importados. Estas competencias están en los marcos globales, pero sus definiciones no capturan cómo América Latina las opera ni cómo pueden enriquecerse desde la especificidad regional.
Eje 2. Pedagogías situadas: la ciudad como espacio de aprendizaje y el diálogo de saberes.
Convocamos experiencias docentes que llevan al estudiante a aprender desde la ciudad y no solo sobre ella: metodologías experienciales, estrategias participativas, mediación pedagógica en contextos de conflicto, integración de saberes no académicos como método legítimo, y nuevas tecnologías en estas pedagogías situadas. El diálogo de saberes no es un principio declarativo: es una práctica curricular que merece documentación sistemática.
Eje 3. La crisis ecológica y la brecha centro-periferia como contenido curricular.
La crisis ecológica suele pensarse desde la ciudad, dejando por fuera la ruralidad –una brecha que aísla comunidades enteras de la planeación y de la formación que debería pensarlas. Interesan experiencias que integren dimensiones ecológicas, del paisaje y territoriales como contenido estructural; aportes de modelos de sostenibilidad para realidades rurales; y su contribución a los marcos globales sobre formación en planeación ambiental.
Convocamos ponencias que documenten experiencias, investigaciones o propuestas curriculares para repensar la formación en urbanismo y planeación desde América Latina y el Caribe.
